19 may. 2009


Te siento con una presencia infinita.
Te pienso tal y como estabas aquella vez.
Te inhalo como droga, que me hace reír sin razón
y viajar a esos buenos instantes.
Los granos de café me recuerdan haberte olido
y el olor a cigarrillo me recuerda haberte besado.
Te imagino como alguien que no quiero que seas.
Te busco como un par de medias sin encontrarse.
Te llamo, pero espero que no me respondas;
no me respondas, no dejes que se termine la magia.
Te necesito sólo cuando siento el vacío,
y caigo entre tus brazos.
Me quedo ciega de razón y  escucho esas
fábulas que no incluyen vueltas a la realidad.
Te persigo y me convierto en la más
paranoica de los detectives.
Te deseo como un helado de dulce de leche y vainilla.
Te olvido de la noche a la mañana.
Te nombro y ya no quiero hacerlo.
Te amo como si eso no fuera a importarme.

3 may. 2009







Estoy tratando de formar las palabras que describan lo que siento pero perdí algunas vocales o quizás unas consonantes o talvez alguna que otra tilde. 
Las busco y antes de reconocerlas se van volando con esos pensamientos que llegan antes de dormir. Así es como me quedo callada cuando te veo. Pero, ¡qué lindos sueños!